Con las alitas de pollo se pueden realizar infinidad de recetas las cuales solo depende de la imaginación. Son ricas y llenas de algunos nutrientes que aportan beneficios a la salud.

Entre ellos tenemos que son ricas en B-6. La cual recibe también el nombre de piridoxina. Esto hace que se haga altamente recomendable su consumo en personas que padecen de diabetes, también quienes tengan síntomas de depresión al igual que personas con asma.

Siendo que la vitamina B-6 que está contenida en las alitas de pollo igual ayuda con la prevención de enfermedades con patologías cardíacas. Se ha descubierto además que ayuda con la reducción de síntomas de enfermedad del túnel carpiano.

Y como guinda también se le ha atribuido que pueden ayudar a las personas que padezcan cáncer ayudando en su recuperación.

En relación a la proteína de las alitas y su beneficio

Ha sido demostrado a través de estudios que hay sectores de la población, dentro de las que más destacan las personas mayores, que tienen una muy baja cantidad de consumo en su dieta diaria de proteínas.

Siendo que el mantenimiento de una ingesta alta en proteínas en la dieta diaria es de suma importancia para combatir el desgaste de los huesos, la llamada osteoporosis.

Es así como, para las personas mayores el consumo de las proteínas que les brinda el pollo, les puede resultar de gran ayuda para mejorar los requerimientos necesarios en la dieta diaria de estas personas.

Se ha comprobado a través de estudios que en la población de mujeres y hombres con edades comprendidas entre los 70 y 90 años, los cuales mantenían una dieta altamente rica en proteínas, había sido reducida de manera significativa la osteoporosis.

Siendo esto comparado con personas que tenían un menor consumo de alimentos con alto contenido de proteínas en su alimentación diaria.

Ingredientes

  • 1 kilo de alitas de pollo
  • 2 huevos
  • ½ vaso de leche
  • Aceite
  • Sal y pimienta, comino y orégano al gusto
  • 1 cucharada de pimentón dulce o picante según su gusto
  • Un poco de harina
  • Un poco de Pan rallado

Preparación

Antes de comenzar la preparación vamos a proceder a encender el horno, el cual será necesario que genere calor arriba y abajo a 220 grados. A fin de que se precaliente para la cocción de la receta.

Comenzamos por limpiar muy bien las alitas de pollo de las plumas y dejarlas aptas para consumir. Luego de ello las cortamos en sus partes.

Siendo que la punta del ala no la usaremos en este receta. Se pueden guardar para utilizarlas en un buen caldo o sopa.

Las colocamos en un bol y procedemos a agregar la sal y la pimienta, comino y orégano, por ambas caras de las alitas y removemos para que se integren todos los sabores.

Las metemos al refrigerador, mientras preparamos 1 bol donde agregaremos un poco de harina. A esta harina le añadimos un toque de sal, orégano y pimentón bien sea del dulce o si le agrada mejor del picante.

Otro bol donde prepararemos los dos huevos que batiremos y agregaremos el medio vaso de leche, y mezclamos muy bien.

Y un tercer bol donde vamos a agregar el pan rallado. Buscamos la bandeja o el contenedor que vamos a meter al horno para hornear las alitas. Y procedemos a agregar un chorro de aceite en toda su extensión.

Ahora como se empanizan las alitas

Luego de tener todo esto listo, sacamos las alitas del refrigerador, las pasamos por la harina, sacamos el exceso, luego las pasamos por el huevo con la leche, escurrimos un poco y procedemos a pasarlas por el pan rallado.

Después de esto las colocamos en la bandeja donde van a ir al horno. Al estar todas listas las vamos a meter al horno a una temperatura de 200 grados durante aproximadamente entre 30 y 40 minutos.

Siendo necesario darle la vuelta a la mitad del tiempo estimado para la cocción. Estar pendientes para que al dorarse procedamos a sacarlas del horno.

Luego de estar con el dorado que nos agrada las sacamos del horno y Listo!. Ummmm Buen Provecho!

Consejos

Uno de los indicativos más claros con los que contamos para esta revisión se trata del color de la piel. Ya que si el color que se aprecia es blanco o amarillo, esto no tiene incidencia sobre el valor nutricional.

Siendo que tenemos que para considerar el pollo como fresco. Las patas deben presentar un color amarillo claro. Y además tener escamas pequeñas.

En cuanto a la piel no se aconseja que esté pegajosa. Debe ser lisa y tersa. No presentar manchas. Y que mantenga uniformidad en su color.

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